CAPITULO 5
templo_luxor.jpg
La llevaron al templo de Karnak y allí los hombres del faraón la trasladaron al templo de Luxor, donde se celebraba todos los años la ceremonia más importante de Egipto.
Una vez en el templo de Luxor la metieron en una celda. Allí en el templo de Luxor Carla pudo ver el obelisco que días antes había visto en la plaza de la Concordia en Paris.
Sola en la celda pensaba en Tolomeo, en sus compañeros, en el faraón. De pronto oyó un sonido, alguién estaba golpeando una de las paredes de aquella celda. Al instante, Carla devolvió los golpes en la pared. Esperó uno segundos y los golpes se repitieron. Parecía que alguien quería comunicarse con ella. Luego gritó con todas su fuerzas intentado que las palabras atravesaran aquel muro pero en vez de recibir respuesta los sonidos fueron apagándose por completo.
Carla se dio cuenta que estaba sola, sin Miguel, en una época diferente a la suya, que lo que había sucedido no tenía ninguna lógica. Deseaba encontrar a Miguel, volver a su casa, y que todo fuera igual que antes.
Se quedó dormida y se despertó sobresaltada por unos ruidos. Alguien llevaba un puñal y mató al guardia, luego forzó la puerta de la celda. Era Josué.
Josué la dijo que debían de salir de allí cuanto antes, que estaban en un serio peligro. No habían recorrido unos metros y Carla decidió regresar paracomprobar si había otra celda ya que pensaba que allí había alguien encerrado. Carla se acercó a la puerta de la celda y sólo vió una silueta de una persona. Josué le prohibió abrir la celda. Estaban corriendo un gran riesgo. Entonces Carla accedió y los dos salieron corriendo.
Se metieron en una sala, era distinta a las demás, recubierta de oro y con gran cantidad de piedras preciosas. De pronto, en ese templo apareció el faraón y junto a él un muchacho, que vestía como el faraón, Carla al verlo reconoció a su hermano. Estaban escondidos pero al ver a su hermano, Josué no pudo controlarla, salió corriendo gritando “Miguel”.
Su hermano no la reconoció y Miguel levantándose de su asiente indicó que la mataran. Los guardias la tenían inmovilizada. Josué intentó sacar su cuchillo pero no lo encontró en su cintura. Cuando Carla pensó que iba a morir, un cuchillo atravesó la sala y a fue a parar al corazón del atacante de Carla.
Josué aprovechó el momento para coger a Carla e intentar salvarla pero estaban acorralados.
De pronto un muchacho avenida_esfinges.jpgintervino en su favor y empezó a luchar. Luchaba como un valeroso guerrero. En ese momento Josué se dio cuenta que ese joven había lanzado el cuchillo que él había perdido.
Carla vio como el faraón y su hermano se marchaban, entonces cogió un puñal de los guardias y se abalanzó hacía el faraón, pero este la cogió fuerte de la mano y la miró a los ojos. Carla sintió un dolor terrible y vio una mirada oscura, fría y penetrante. Josué consiguió interrumpir al faraón así pudieron huir, ahora junto con otro compañero.
Lograron ocultarse gracias a un pasadizo secreto que el joven que les acompañaba había abierto. Josué le pregunto por su nombre y se preguntaba cómo se había apropiado de su cuchillo.
Mientras tanto Carla comenzaba un descenso por un conducto resbaladizo. Cuando Josué oyó gritar a Carla se volvió para ver lo que pasaba y el muchacho empujó a Josué por el conducto, mientras le dijo que se llamaba Ramsés y era el hijo del faraón.
Josué estaba desconcertado y no sabía si confiar en aquel joven.